Un nuevo modelo es posible en los fondos de pensiones

En los últimos tiempos, todas las noticias que estamos leyendo sobre la hucha de las pensiones, augurando para 2017 el fin de la misma, o sobre el desolador panorama de la rentabilidad de los planes de pensiones individuales donde por desgracia, muchos de ellos fracasan estrepitosamente y para muestra, el dato de que  solo uno de cada tres bate a la inflación y uno de cada seis pierde dinero en la última década, no deja de poner manifiesta la urgente y necesaria puesta en marcha de medidas para cambiar este tétrico panorama.

Con independencia de la necesaria y profunda reforma del sistema publico de pensiones, donde todos los partidos politicos y agentes sociales dicen que hay que acometer, pero que nadie parece tener prisa, hay un tema que el gobierno si puede hacer y hacerlo ya, y es liberalizar el sector de los planes de pensiones individuales, y abordar de una vez la implantación de los que podríamos denominar 401K ” a la española” y que el actual Ministro de Economía, ya lanzó como globo sonda y cuya idea fue doblegada por el lobby bancario.

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La idea es muy sencilla, dar los mismos beneficios fiscales  que los fondos de pensiones a cualquier cesta de acciones, bonos, fondos de inversión, ETF, etc…, que cualquier ahorrador particular deposite en una entidad habilitada legalmente para ello y cuya permanencia sea igual a los plazos exigidos en los fondos de pensiones y que dicha cartera este asesorada por alguna Empresa de Servicios de Inversión.

De esta manera, no estaríamos obligados a suscribir los ineficientes (por caros y malos) fondos de pensiones españoles (algunos hay decentes tambien), que como es lógico seguirían existiendo y se abriría un mundo para que las ESI, legalmente registrados y habilitados para ello, puedan asesorar a sus clientes en estas cuentas segregadas, abaratando y expandiendo así el ahorro destinado a la jubilación, con los beneficios sociales que ello conllevaría.

Y para muestra un botón, en la siguiente tabla y ordenados de manera alfabética, se muestra la comisión de gestión anual media ponderada  y las rentabilidades anuales medias ponderadas a 3, 5 y 10 años respectivamente, de las gestoras de fondos de pensiones en España.

Yo creo que la tabla se comenta por si sola.

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En los fondos de pensiones tambien un nuevo modelo es posible.

Martin Huete

Noviembre 2016

 

Analisis de los gastos corrientes y rentabilidad de las gestoras de fondos. Datos a 30/09/16.

1.- Introducción

Como vengo haciendo periódicamente, en este post analizo a las gestoras de fondos bajo los parámetros de rentabilidad media y gastos corrientes medios ponderados, para clasificarlas en 4 cuadrantes en función de los niveles de ambos indicadores con respecto a la media del mercado.

En esta ocasión los datos son referidos al 30 de Septiembre de 2016 y haciendo referencia a un periodo de 3 años.

Así la rentabilidad media ponderada de los Fondos de Inversión y Sicavs domiciliados tanto aquí como en Luxemburgo, y que estén a la venta en España de las gestoras de fondos domiciliadas en España, se situó en este periodo en el 3,14%, mientras que los gastos corrientes de dichos instrumentos fueron del 1,36%.

2.- Gráfico

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3.- Breve análisis de los 4 cuadrantes

3.1.-Gestoras “Buy Vip”

La rentabilidad media obtenida es superior a la media de la industria y sin embargo los gastos corrientes medios ponderados que aplican son mas baratas, por eso las denomino “Buy Vip”.

De las 90 entidades incluidas en el estudio hay 28  que cumplen estos dos supuestos (31,1 %) con un rango de rentabilidades que van desde el 12,54 % al 3,14%, mientras que los gastos corrientes  oscilan entre un mínimo de 0,25 % y un máximo de 1,27%.

3.2.-Gestoras “Premium”

La rentabilidad media ponderada ha sido superior a la media del mercado y ademas sus gastos corrientes medios se sitúan por encima, por eso la denominación de “Premium”.

De las 90 gestoras incluidas en el estudio 14 se sitúan en este cuadrante lo cual supone el 15,5 %. El rango de rentabilidades va desde un máximo de 12,36 % hasta el 3,17 %, mientras que en gastos este rango fluctúa entre el 2,12 % y el 1,37 % (ver tabla completa).

3.3.-Gestoras “Expensives”

La rentabilidad media ponderada obtenida por estas entidades es inferior a la media del mercado y sin embargo los gastos que aplican son superiores, por eso las denomino de esta manera.

De las 90 gestoras del análisis, 22  cumplen estos parámetros (24,4 %). El rango de rentabilidades va desde un máximo de 3,05% hasta el -5,86%, estando los gastos corrientes entre el 3,99% y el 1,38% (ver tabla).

3.4.-Gestoras “Low Cost”

Estas gestoras tienen una rentabilidad media inferior a la media de la industria y los gastos corrientes que aplican son también inferiores, por este doble motivo las denomino “Low Cost”.

26 entidades se sitúan en este cuadrante , lo cual supone el 28,8 %. El rango de rentabilidades va desde un máximo de 3,03 % y un mínimo de -0,95%, mientras que los gastos corrientes van desde el 1,35% a 0,80% (ver tabla).

4.-  Tabla Utilizada

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El criterio para ordenar las gestoras, como se puede observar, es en base a la rentabilidad, tambien detallo el ranking por gastos y por rentabilidad media ponderada y tambien en base a un simple ratio donde he dividido la rentabilidad de cada gestora por sus gastos corrientes, para de alguna manera reflejar la utilidad de las comisiones que cobra cada gestora.

Se reflejan tambien  los datos referentes a los gastos corrientes medios ponderados, rentabilidad media ponderada, ratio rentabilidad/comisiones y la cuota de mercado. Cada gestora viene sombreada por diferentes colores según sea el tipo de cada una de ellas (Bancaria, Independiente, Extranjera o Aseguradora)  y se detalla la adscripción a cada uno de los cuatro cuadrantes (“Buy Vip”, “Premium”, “Expensives”, “Low Cost”).

Martin Huete. Octubre 2016

 

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El VIII Encuentro nacional de la inversión colectiva o el día de la marmota

Un año más, el pasado lunes 26 de septiembre, se celebró bajo los auspicios de Deloitte, APD e Inverco, el tradicional encuentro nacional de la industria de inversión colectiva.

El año pasado me prometí a mí mismo no volver, porque tras asistir a las 7 anteriores y comprobar en el folleto que nada había cambiado en los formatos, ponentes, orden y sistemática, no tenía mucho sentido acudir, pero como uno tiene buenos amigos entre los ponentes y asistentes, y ademas me apasiona esta industria, allí que me dirigí.

Efectivamente la distribución de las mesas y ponentes era exactamente igual que siempre, en la primera mesa, representantes del oligopolio bancario; BBVA, Bankia, SAM, CaixaBank AM y Bankinter Gestión, en la segunda mesa, la ilustrada clase media con ponentes de Allianz Popular, Mutuactivos, Mapfre, Bansabadell Inversión, Imantia Capital y March AM, en la mesa redonda sobre pensiones hablaron directivos de Aviva, Ibercaja Pensión, Kutxabank Gestión, Renta 4 Pensiones y Caser y ya en la última, dedicada a las entidades extranjeras en España, estuvieron representantes de Deutsche AM , Pictet AM, Credit Suisse Gestión, BNP Paribas IM, UBS Gestión y Andbank, cerrando la jornada José María Marcos, como  Director General de entidades en la CNMV.

Una vez más y espero tener más éxito en mis recomendaciones para futuras ediciones, sugiero a los organizadores de la jornada un cambio en el formato y que no se reduzcan las mesas  a mini presentaciones de 7 minutos seguida de algunas preguntas, que introduzcan elementos dinamizadores en el debate y que den cabida a nuevas instituciones y voces fuera del “establishment”.

Mi sensación al salir fue, y en especial por la primera mesa, que la industria sigue anclada en los viejos paradigmas y no saben por dónde les viene el aire, seguir defendiendo a capa y espada las bondades de los productos garantizados o con objetivo de rentabilidad, seguir hablando de orientación al cliente, de “cercanía, sencillez y transparencia” (tal cual), seguir negando la evidencia con una supuesta aportación de valor en su gestión, seguir defendiendo la estructura actual de comisiones y retrocesiones y seguir diciendo que luchan “ a brazo partido” contra la falta de cultura financiera, es de difícil digestión.

Despejar de manera displicente la irrupción del fenómeno “robo advisor”  en la industria de servicios de inversión, con frases del tipo que son fácilmente replicables y que estas start up se crean para ser vendidas, es no querer darse cuenta del tsunami que se avecina producido por esta revolución digital. No hablar de la desintermediación en la cadena de valor, que hasta ahora era patrimonio exclusivo de la banca y que va a provocar el fenómeno fintech, es no querer entender que estas nuevas iniciativas, van a cambiar radicalmente el “status quo” de la misma.

Si a lo anterior minimizamos el  cambio que va a suponer otros factores como MifidII, las nuevas plataformas, la explosión de la gestión pasiva y la irrupción de nuevos competidores que sí aportan valor, es simple y llanamente confiar ciegamente que el inversor español va a seguir siendo presa del terrible Síndrome de Estocolmo Bancario “per saecula saeculorum”.

Desde luego la oportunidad para nuevos jugadores que si entiendan todo esto es única. Un nuevo modelo es posible.

Martin Huete

Septiembre 2016

 

 

Las retrocesiones en los fondos de inversión

 ¿Desde cuándo el cliente tiene que asumir el coste de que le vendan algo?

En el post de hoy trataremos de desenmascarar un tipo de comisión que se esconde entre las sombras de la industria de los fondos de inversión: las retrocesiones.

Las retrocesiones son el precio que pagan las gestoras a los distribuidores para que vendan sus productos. Hasta aquí puede parecer un concepto normal, pero la clave está en que es un precio que indirectamente es soportado por el inversor, porque mediante la comisión de gestión paga aparte de la gestión de su fondo, también su comercialización. Por eso, visto desde este punto de vista, se pueden definir como el porcentaje de la comisión de gestión que paga el inversor por la comercialización del Fondo de Inversión que contrata.

Su funcionamiento es el siguiente:

El inversor, cuando contrata un fondo de inversión de una gestora, lo puede hacer bien a través de las redes de distribución bancarias, bien a través de plataformas de distribución. Del valor liquidativo de ese fondo, estos distribuidores descuentan diaria y automáticamente una comisión de gestión, que en principio pertenece a la gestora de turno por su labor de gestión y administración de la inversión vía el fondo que ha contratado. Sin embargo, las gestoras, de esa comisión de gestión que cobran a los inversores por su labor, retroceden casi 2/3 de ésta a los distribuidores, pagando así su labor de comercialización.

Esta práctica “made in Spain”, que en otros países como RU, u Holanda está prohibida, pretendía originalmente incentivar la colocación de fondos de inversión frente a otros productos alternativos, pero ha terminado desarrollándose de una forma un tanto perversa, siendo un 63,5% el porcentaje que alcanzaron las retrocesiones en nuestro país al cierre de 2015, según datos de la CNMV.

El problema de esta práctica no es otro que el conflicto de intereses que se genera entre el inversor y el distribuidor, que al final trata de colocar al primero los fondos que más retrocesiones le aportan, los cuales no tienen por qué ser los más adecuados para el inversor. Si esto lo unes con el hecho de que en España la “inmensa” mayoría de la cuota de mercado de  la industria  pertenecen a gestoras de grupos bancarios, el negocio está asegurado, ya que los propios bancos al ser los comercializadores de sus fondos, tienen claros incentivos para engordar sus comisiones.

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Un ejemplo claro de esto es la condición que impuso el lobby bancario a las gestoras internacionales para que pudiesen distribuir sus fondos en nuestro país: la creación de una clase especial de activos (más cara) para la venta minorista, lo que dio lugar a la conocida “clase E”. E de España, claro está. Lo que muchos no saben es que junto a la clase E, está la clase A, (más barata) y que al contratar la primera simplemente están pagando más por el mismo producto. La diferencia en el precio está claro quién se la queda: los bancos.

La gravedad del problema se acentúa además con el paradigma que existe en España de que el asesoramiento financiero es gratuito, de tal forma que las retrocesiones se convierten en un elemento clave para el cobro de este servicio.

Afortunadamente, existen buenas noticias para el inversor. Las retrocesiones, tal y como las conocemos, tienen los días contados. Esto se debe a tres cuestiones:

En primer lugar, la implantación de MiFID II en Enero de 2018, prevé acabar con ellas fomentando el asesoramiento independiente. De esta forma, si una empresa de asesoramiento se define como independiente tendrá totalmente prohibido el cobro de retrocesiones, teniendo que cobrar directamente al cliente por tal servicio. En caso de ser dependientes, sí podrán cobrar retrocesiones, pero con total transparencia, reflejando exactamente cuánto cobran por parte de qué gestoras por vender sus fondos. Asimismo deberán explicar por qué esa recomendación no es independiente y justificar su criterio de inversión frente a otro producto financiero.

El verdadero cambio estará en que el cliente por primera vez será consciente de que está pagando por algo que hasta ahora pensaba que le daban gratis porque estaba agregado al precio final, lo que hará que se piense dos veces dónde invertir y por qué.

Por otra parte, BME lanzará a finales de año su propia plataforma para contratar fondos de inversión, lo cual supone que cualquier inversor que tenga una cuenta de valores en un banco, SV, o AV podrá contratar cualquier fondo inscrito en dicha plataforma tanto de gestoras extranjeras como nacionales, eso sí, cuya divisa sea el euro. Así, BME sustituirá al banco en su función de intermediario, pero a diferencia de éste no cobrará retrocesiones, y desde luego no dará asesoramiento ninguno, servicio que dejará para otras plataformas que tendrán espacio para desarrollar su negocio.

Por último, esta libertad que supondrá para el inversor el poder acceder a todo tipo de fondos más allá de aquellos gestionados por su banco, se verá ampliada por el crecimiento en el número de plataformas de distribución. Esto será posible gracias a la revolución digital, que fomentará la creación y desarrollo de nuevas iniciativas Fintech dentro del vertical de “wealth management”, que transformarán radicalmente la industria de la inversión.

Lo que está claro es que este panorama pone a la banca en jaque, que hasta ahora, por los fondos que comercializan, han podido llevarse casi 760 millones de euros anuales en concepto de retrocesiones (datos a finales de septiembre de 2015, según Inverco y CNMV), y que a la vista de lo que está por venir tendrán que reinventarse, consolidando su posición como canalizadores del ahorro en una versión 2.0 más moderna, barata, eficiente y transparente.

Ana Huete / Martin Huete

Fuentes:

– Artículos de Expansión, El Confidencial

– Blogs de economía y páginas webs especializadas: Invertia, Rankia, IEB,

Las comisiones en los fondos de inversión (II). Las comisiones ocultas.

En este post hacemos referencia a una segunda categoría de costes distinta de los AMC/TER: las temidas comisiones ocultas.

Se trata de una serie de costes adicionales e inherentes a toda inversión vía fondos, que todos los inversores deben pagar para poder acceder al mercado; y que sin embargo son desconocidos en mayor o menor medida por éstos, bien por falta de cultura financiera o por la opacidad del banco o la gestora de turno. Este hecho es ciertamente preocupante puesto que tal y como demostraremos a continuación disminuyen el valor liquidativo del fondo de una forma muy significativa, mermando en consecuencia la rentabilidad de la inversión.

En este punto podemos distinguir dos niveles de costes ocultos:

El primero estaría formado por todos aquellos costes que sí son identificables de forma separada pero que no se pueden calcular de antemano (serían los costes de transacción propiamente dichos), y el segundo por los costes implícitos, que dado su carácter variable son difíciles o imposibles de cuantificar.

Dentro de los llamados costes de transacción, encontramos los costes de corretaje, impuestos y otros cargos asociados, y los one-off charges, o costes de entrada y salida. Aquí podríamos incluir también las comisiones de trading, y los costes de cambio de divisas. Son costes de transacción porque directa o indirectamente quedan recogidos en el precio que un gestor tiene que pagar por realizar cambios en su cartera, ya sea como consecuencia de captaciones o reembolsos o por ajustes en la asignación de activos. En un fondo de inversión, los costes de transacción son deducidos directamente del valor liquidativo del fondo. Esto es así porque los costes de transacción reducen el importe de los activos subyacentes cuando se venden y aumentan el coste cuando se compran, lo que hace que sean pagados por todos los partícipes de este.

Dentro de los costes implícitos, encontramos fundamentalmente el bid-ask spread y el coste de impacto de mercado.

A modo resumen, explicamos en la siguiente tabla los principales costes ocultos que existen y sus características, para que la próxima vez que contratéis un fondo de inversión no se os pasen desapercibidos:

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Además de estos dos tipos de costes hay expertos que insisten en hablar de una categoría adicional de costes implícitos. Estos costes aparecen como consecuencia de la respuesta del mercado a cualquier intento de trading o a cualquier impacto por el timing de una negociación (retraso en la orden por ejemplo), y frente a los anteriores, que serían costes “cuantitativos”, estos se consideran costes “cualitativos”.

En esta categoría se incluirían los costes de fuga de información, de exposición al mercado, y de timing de las operaciones.

The Pensions Institute llevó a cabo hace dos años una investigación para determinar el peso de los llamados costes invisibles u ocultos sobre el total de costes asumidos por el inversor al contratar un fondo. El resultado de esa investigación quedó recogido en un informe llamado Plexus research, el cual arroja unos datos relevadores: Sobre el total de costes de un fondo de inversión, los llamados costes visibles (gastos de gestión, comisiones, impuestos, costes de depositaria y custodia), sólo representan un 18%, ¡y los invisibles el 82% restante!

Con estos datos, queda claro el impacto que tienen los costes ocultos en la rentabilidad futura de nuestras inversiones. En el libro del “Principito”, Antoine De Saint-Exupèry escribió una frase que bien podría aplicarse al contenido de este post: al final, en la vida al igual que en las inversiones, “lo esencial es invisible a los ojos”.

 

Ana Huete / Martin Huete

Agosto 2016

Fuentes

Las comisiones en los fondos de inversión (I)

A la hora de contratar un fondo de inversión es importante que el inversor conozca todas las comisiones y costes en los que incurre ya que éstos, junto con la inflación y la fiscalidad, son el gran enemigo de la rentabilidad.

En principio, la normativa que regula los fondos de inversión en España habilita a las entidades a cobrar por cuatro conceptos distintos: gestión, depósito, suscripción y reembolso. La cuantía y los requisitos de cada uno se detallan de manera pormenorizada en el folleto de cada Fondo de Inversión.

Sin embargo existe otra forma de categorizar los costes a un nivel superior. Así, encontramos otra clasificación que distingue por un lado el AMC (Annual Management Charge, o coste de gestión) y el resto de gastos soportados por el fondo hasta conformar el TER (Total Expense Rate) como costes en los que incurren los inversores individuales por los servicios profesionales que se les ofrecen al comprar un fondo; y por otro, los costes explícitos e implícitos que se derivan de la inversión en activos subyacentes y de la exposición al mercado respectivamente, costes que al fin y al cabo tiene que soportar cualquier tipo de inversor individual o institucional por acceder al mercado.

Atendiendo a lo dicho, los dos primeros tipos de costes serían los directamente cuantificables, y los que pueden conocerse con antelación.

El tercer tipo, aunque también cuantificable, se diferencia de los primeros en que no es posible conocerlo de antemano, y en él incluiríamos los costes de transacción.

El cuarto y último tipo, los costes implícitos, son aquellos difícilmente valorables, y muy variables, que dependen de factores como el tipo de mercado al que se accede, los impuestos correspondientes, y el tipo de política de gestión del fondo. Estos costes aparentemente “ocultos” pueden llegar a ser ciertamente relevantes, y en ellos nos centraremos en el próximo post.

Como hemos dicho, el ratio TER incluyendo el AMC, es el que designa los gastos “totales” de un fondo. Sin embargo, la última directiva referente a fondos de inversión introducida por ESMA, sustituye este ratio por el OGC (On-going charges), por lo que ha pasado a ser éste obligatorio para todas las gestoras que operan con fondos UCITS, convirtiéndose así en el único concepto relativo a gastos que está armonizado en toda Europa. Las gestoras lo calculan individualmente para cada fondo y se detalla posteriormente en el DFI (Documento de Datos Fundamentales para el Inversor).

A modo resumen, simplemente decir que los OGC son todos los gastos “corrientes” que tiene un fondo anualmente, y se restan de su valor liquidativo. Se calculan como el total de los costes soportados efectivamente por el fondo dividido por el total del patrimonio por cien, expresándose así como el porcentaje del valor de los activos que es coste soportado por el fondo. En otras palabras, son todos los pagos que se deducen de los activos de una institución de inversión colectiva (IIC) durante un período de tiempo determinado, y que son soportados en definitiva por los partícipes de dicho fondo.

Para ayudar al inversor a que conozca su estructura y por tanto pueda controlar y minimizar cada una de las comisiones que asume a la hora de invertir, procedemos a detallar a continuación los principales costes incluidos en el OGC, y los límites máximos aplicables anualmente:

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Ana Huete / Martin Huete. Julio 2016

 

Fuentes:
– Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
– ESMA – CESR’s guidelines on the methodology for the calculation of the synthetic risk and reward indicator in the Key Investor Information Document (https://www.esma.europa.eu/sites/default/files/library/2015/11/10_673.pdf)
– The Investment Association
– BOE (RD 1082/2012, de 13 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la Ley 35/2003, de 4 de noviembre, de instituciones de inversión colectiva).

 

El interes compuesto

Conocido también como “la fuerza más poderosa del universo” en palabras de Albert Einstein,  el interés compuesto es uno de los conceptos más poderosos en finanzas, ya que permite a una persona que empieza ahorrar desde joven jubilarse siendo millonario. Esto que suena como a cuento chino, no tiene más misterio que comprender el razonamiento que se esconde detrás, tan simple como vamos a intentar explicar a continuación:

El interés compuesto, o interés sobre el interés, no es más que el beneficio que obtiene el inversor cuando al capital inicial se le suman, periodo a periodo, los intereses que se van produciendo. De esta forma, al acumularse el capital original y los intereses que se generan, aumenta poco a poco la base sobre la que se irán generando cada vez nuevos intereses, multiplicándose así el dinero de forma exponencial.

En el gráfico siguiente mostramos cómo funciona exactamente el interés compuesto, siendo éste de un 5% anual.

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Lógicamente, este efecto es más potente cuanto mayor sea el horizonte temporal de la inversión, ya que la cantidad de interés que se reinvierte cada año aumenta conforme el paso del tiempo, aumentando en consecuencia la ganancia que obtendrá el inversor al final de su inversión.

Esta por ejemplo sería la evolución de la inversión de una persona que empieza a invertir con 25 años, invirtiendo 1.000 euros al principio y aportando cada mes 50, con un interés anual compuesto también del 5%.

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Este efecto positivo, que explica el por qué uno debe empezar a invertir de manera constante y cuanto antes; tiene también su lado oscuro, ya que el mismo principio se aplica a la inversa, de tal forma que las deudas han de empezar a pagarse también cuanto antes, porque a medida que pase el tiempo se harán más y más grandes.

Esta cara de la moneda es la que a muchos les cuesta ver, y la que explica en parte la dificultad que han tenido muchos países para salir de la crisis, ya que a medida que los niveles generales de endeudamiento se han ido duplicando, el pago de intereses correspondiente se ha convertido en una de las principales partidas de gasto de los gobiernos, creciendo de una forma mucho más rápida de lo que la economía, en un contexto de recesión, puede producir.
En definitiva, entender cómo funciona el interés compuesto y las consecuencias positivas y negativas que puede provocar, es fundamental para controlar nuestras decisiones de inversión, y es lo que lo convierte en uno de los fenómenos más importantes de la economía financiera.

Ana Huete   Julio 2016