Martin Huete

Historia de una reconversión y sobre cómo perder el miedo

Desde hace tiempo, varias personas me habían animado a que escribiese un post relatando como había empezado y cual había sido la génesis de mi “reconversión” digital, por si podía ser de ayuda y estímulo a personas que se encontrasen en la misma situación de “dificultades” como las que yo padecía. No es fácil resumir en unos pocos párrafos la intensa experiencia vital vivida en este año y medio, pero al menos vamos a intentarlo.

Todo empezó el 4 de Abril de 2013, como ex alumno del MBA del IESE y miembro de la agrupación de miembros, me apunte a unos talleres bajo el genérico titulo de “Talleres de Desarrollo Profesional” , que abarcaban varios temas relacionados con la planificación de carrera a largo plazo, el cambio de actividad, la generación de oportunidades de empleo, etc. La decisión de apuntarme fue inmediata debido a una serie de razones: llevaba desde el año 2008 en medio de la tormenta perfecta, en el peor sitio de largo de mi carrera profesional y a una edad donde ya pasamos a ser invisibles para los “Head Hunters”. Además estaba entre los ponentes Marta Gil Casares, buena amiga, ex compañera mía en KPMG Peat Marwick, y gran profesional en la tarea de ayudar a directivos a buscar su propio camino.

Tras finalizar las sesiones me quedo una cosa mas que clara, entendí que solo yo era responsable de mi situación actual y siendo dueño de mi propio destino estaba en mis manos diferenciarme y provocar el cambio. Así, al llegar a casa esa noche, fue como si en mi cabeza un puzzle que llevaba muchos años, (demasiados diría yo) sin terminar, tomase forma y lo viese todo claro; podía salir del marasmo donde estaba, y para ello existían dos conceptos que hasta entonces me parecían presuntuosos y de “frikis”, la marca personal y la Web 2.0.

Al día siguiente empecé a investigar febrilmente en Internet y di con un libro que fue mi primer “guía burros”; “Branding Personal” de Erick Deckers y Kyle Lacy, Es un libro de trabajo, de hacer cosas, pero que a mi personalmente me sirvió muchísimo para empezar un camino absolutamente desconocido para mi. Otros libros “de currar”, que leí posteriormente y que también me han ayudado enormemente son “Tu Modelo de Negocio” de Timothy Clark  y “Tu Eres Dios” de Ecequiel Barricart, que es uno de esos genios que uno tiene la suerte de conocer en esta vida y del que me enorgullece tener su amistad. También quiero destacar y mucho, los buenos consejos y el aliento que siempre he recibido de mi hermano Luis Huete con, entre otros muchos, un libro suyo también muy recomendable, “Construye tu Sueño”.

Desde el principio supe que tenia que hacerlo con mucha paciencia, con generosidad, con honestidad, humildad y sin “postureos”. Dando y no esperando recibir nada a cambio, escuchando, conversando, aprendiendo, siguiendo blogs y leyendo libros, ejerciendo el auto aprendizaje. De esta manera mientras iba haciendo muchos “amigos digitales” a los que siempre he intentado “virtualizar”, fui desarrollando el Blog sobre Gestión de Activos y la estrategia en redes sociales.

Conforme avanzaba y analizaba en profundidad la industria y conversaba en las redes sociales, fue cambiando mi visión sobre el mundo de la gestión de activos y del asesoramiento financiero. Cosas que antes me parecían normales y que no ponía en cuestión, empecé a darme cuenta que tenia que luchar contra ellas, que tenia que combatir un sistema que solo busca sus intereses, un sistema que tiene pavor a los cambios, porque teme perder su posición de privilegio, dominio y oligopolio.

Ha sido un camino de noches y madrugadas en vela aporreando el teclado, desbrozando en interminables filas y columnas de Excel marañas de datos, de envíos de emails con errores, con gráficos que no se veían, de pegarme con códigos HTML, de hacer y editar videos por primera vez en mi vida (hoy me ruborizo de ver mis primeros videos y el famoso trípode saltarín), de hacer un Master en Marketing Digital y Comunicación donde “casi” doblaba la edad al resto de mis compañeros. Ha sido un camino largo y de trabajo duro, pero enormemente divertido y enriquecedor y que a la postre me ha cambiado la vida.

Desde entonces todo lo que me ha pasado ha sido como “de novela”, he dejado el confort de una nomina en un sitio que me espantaba y que era la antítesis de los nuevos ideales que yo quería defender y me he dado de alta como autónomo y ahora estoy donde quiero estar, trabajo con quien quiero trabajar y hago lo que quiero hacer, y tal y como repito muy a menudo, “he perdido el miedo al futuro, y cuando uno pierde el miedo, uno es libre y cuando uno es libre, la vida cambia de manera maravillosa”.

Con todo esto lo que quiero decir es que todos podemos hacerlo, tengas la edad que tengas, trabajes o no trabajes, esta en tus manos y solo en tus manos cambiar, decidir tu destino, cumplir tu sueño. No dejes que nada ni nadie decida por ti.

Martin Huete

Investment Services Industry Analyst. Blogger. Co-Founder at Finizens. Keen on Music, Golf, Fitness and Motorbikes.

29 comentarios

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  • Gracias por esa humildad y calidad humana que rezumas, Martín. Cuando cumplí 11 años mi padre de regaló un libro en el que me escribió la siguiente dedicatoria: “a los 11, a los 22, a los 44, a los 88, a los 101, a los 202… nunca dejes de aprender”. Gracias por no dejar de aprender y por compartirlo con los demás!

  • Me ha encantado tu artículo. No sabía que Luis Huete fuera tu hermano. Ha sido profesor mío y el que mayor impacto ha tenido en mi forma de ver los negocios mirando al cliente y mi propio desarrollo personal. El libro “Construye tu sueño” lo he leído muchísimas veces. Ahí empecé a entender lo del “Personal Branding”. Es de lo mejor que he leído, y he leído mucho. También me gustó mucho “Servicios y Beneficios” y “Clienting”. Ambos hermanos sois unos cracks. Enhorabuena por intentar “Construir tu sueño” y disfrutar del camino

  • Martin me ha entusiasmado tu entrada en el blog. Me parece que no solo has perdido el miedo, y Ganado libertad sino que sobre todo eres cada dia major persona. Uno puede pasarse toda la vida sin saber quien es y evitando mirarse al espejo, pero tambien puede -como tu haces- coger la vida por los cuernos y dedicarse a la bonita tarea de ser libre. Que tio tan fenomeno!

  • A los que vamos en busca de ese ideal, que es trabajar en lo que realmente te apasiona y, a poder ser, ir dejando buen aroma por el camino, este artículo tuyo no puede más que darnos ánimos.
    Muchas gracias, Martin !!!!

  • Estimado Martín:

    He leído con mucha atención tu artículo. Nuestras historias son parecidas. Hasta, mira por donde, tenemos el mismo libro, el de Deckers y Lacy. Yo también he dejado un trabajo fijo, con buena nómina, seguro, a cinco minutos andando de mi casa, pero con el defectillo de que lo odiaba. Así, como lo lees, lo odiaba. Era empleado de banca. Para quien conozca ese mundo por dentro, creo que con eso está dicho todo, o casi todo.

    Te aseguro que he conocido en toda su dimensión, en toda su profundidad, el significado de la palabra “desmotivación”. Cada noche al acostarme, cada mañana al levantarme, he sentido la tristeza, la desgana, el vacío, la falta de sentido…el decirme: “¡No, otro día más allí!”. Sí, otro día más, uno detrás de otro, todos iguales, sólo distintos en los problemas y situaciones desagradables que tenía que comerme, diferentes únicamente en los mil matices, en los mil dobleces en los que se expresaban la ruindad y la mezquindad, quizá también, esto lo veo ahora, las mías. Entrar a las ocho en la oficina con una sola idea en la cabeza: que llegasen las tres de la tarde para salir de allí. Aguantar, resistir como fuese las siete horas diarias, los cinco días de la semana, para cobrar la nómina. En todo el mes ese era el único momento en que sentía una satisfacción. ¡Pero que satisfacción más efímera, más vacía, más triste…!

    En esto llegaron los ERE’s. Primero uno temporal de tres meses al que me acogí voluntariamente. Fui feliz. Durante esos tres meses pude ser yo mismo, hacer lo que me gustaba – y me gusta -, explorar mis capacidades, desarrollarme, dejarme fluir. Lectura – filosofía, ciencia, historia, economía -, idiomas, dibujo, montaña, un poquito de escritura…

    Pero los tres meses pasaron. ¡Y qué rápido…!. Volví a la oficina, no con las “pilas cargadas”, no, sino todo lo contrario. Más agotado, más desencantado, más triste si cabe. Había conocido la libertad, o algo muy parecido. Regresar al “ergástulo” (busca la palabra en el diccionario, te sorprenderá por su precisión para describir ciertos puestos de trabajo) fue duro. Lo tenía claro. No quería seguir así, quería comenzar otro camino, vivir la libertad…

    Y llegó el segundo ERE. Fue el definitivo. Pedí la baja voluntaria y me la concedieron. Había hecho mis cuentas y tenía un plan: ejercer el asesoramiento financiero como agente de una sociedad de valores, de acuerdo a mis principios y mi forma de ser. Por primera vez en mi vida, creí en mí y en mis posibilidades. El mes de julio firmé – usaré el eufemismo – la “desvinculación” . Había dado el salto. Había atravesado el río, había cruzado mi particular Rubicón. Y resulta que, una vez en la otra orilla, las cosas se veían de manera muy diferente, pero que muy diferente.

    Se apoderó de mí un miedo atroz, terrible. Sentimientos de culpa, de arrepentimiento me mordían implacables, me devoraban…Así pasó todo el verano hasta que en octubre firmé el contrato de agencia y empecé a desarrollar mi nueva actividad profesional.

    Y aquí empezó una nueva fase. Me tranquilicé algo. Asumí plenamente mi decisión y mi responsabilidad, decidido a hacer todo lo necesario para salir adelante. Me gustase o no. Me refiero a la captación de clientela. Los clientes no iban a buscarme, lo sabía, por eso, venciendo mi timidez de toda la vida, salí a la calle a hacer “puerta fría”. Yo, puerta fría. ¡Quién me lo hubiese dicho sólo unos meses antes!. Hice de tripas corazón y adelante…

    Pasaron los meses sin obtener ningún resultado – ninguno – y sí algún sinsabor. En todo este tiempo los únicos clientes que he conseguido son conocidos o familiares. El desánimo empezó a cundir, el miedo volvió con fuerza, hasta que en verano sufrí una crisis, llamémosla así.

    A partir de ahí me he ido recuperando y ahora estoy intentando poner en práctica todo eso de la marca personal y de la promoción en las redes sociales. Creo que estoy capacitado. Llevo este último trimestre de 2014 de “pruebas” y espero publicar de manera integrada y planificada en mi blog y en las redes. Artículos de economía y finanzas, claro, pero también algunos en los que dé mi particular visión filosófica de la vida, mis pensamientos…Como terapia y por si a alguien le sirve mi experiencia.

    Hay que ver, no tengo remedio. Esperaba no demorarme en esto, no escribir más que un párrafo y mira por dónde voy. Pero es que cuando empiezo, son tantas las cosas que quiero expresar que soy incapaz de parar. Lo que quería decir, en resumen y volviendo a tu artículo, es que son muchas ya las experiencias de gente que ha dado el paso y ahora están estupendamente. Y en cuestión de meses o un año. Pues no es mi caso. Es cierto que en las redes muy poco todavía, pero desde que empecé en 2013 hasta hoy ya ha pasado año y medio y he hecho muchas cosas, desde las visitas hasta el blog, pasando por un programa de radio pero,¡puf…!, no, no le veo todavía brillo. En fin, pienso resistir, continuar con lo que creo, asumiendo mis responsabilidades, aceptando mi suerte y, por encima de todo, mantener inquebrantable el compromiso de no traicionarme nunca a mí mismo.

    Podría escribir muchas más cosas pero acabo. No quiero cansar a nadie, aunque cada cual es libre de leer o no esto, y tengo correos electrónicos que mandar. Sólo quiero añadir, y permíteme el tono crítico pero muy respetuoso, que el último párrafo de tu artículo suena mucho a “coaching” y “autoayuda”. Coincido en línea generales con lo que dices en él, pero habría que matizarlo mucho. Matizarlo con filosofía, la de verdad, la que nació hace 2500 años en Grecia, en la India y en China. Prometo, o “amenazo”, dado lo que me “enrollo”, hacerlo uno de estos días.

    Te felicito por tus logros y te deseo mucha suerte, Martín.

    Un abrazo.

    • Querido Javier, te agradezco enormemente tu correo y tu manera de expresarte dejando el alma en cada frase y palabra. Leyéndote no me queda la menor duda que llegaras donde te propongas y como te pasa a ti, a veces el cerebro nos boicotea y quiere que volvamos a la comodidad del sonido en el móvil el día 28 de cada mes, pero afortunadamente una vez que cruzas el puente de la libertad no hay marcha atrás y con constancia, trabajo, humildad y dedicación llegaremos donde queramos y seguro que merece y mucho la pena.

      Un abrazo muy fuerte y en lo que te pueda ayudar cuenta conmigo.

  • Estimado Martín:

    Como lo he escrito de prisa y corriendo y, lo que es imperdonable, no lo he repasado antes de publicarlo, detecto ahora, cuando ya es demasiado tarde, algunos fallos de estilo y alguna frase a la que le falta el verbo. No obstante, creo que se entiende.

    Disculpa. La próxima vez seré más cuidadoso.

    Un abrazo.

  • Aunque llego tarde a comentar el artículo, he dado con él ahora y te felicito, realmente no es fácil reinventarse! Por suerte, todavía tengo mucho por delante, 32 años en mi mochila pero ya 13 de experiencia profesional, distintos ámbitos, tamaños de empresas, sectores, etc… me he re-inventado ya un par de veces y si, también fue gracias a un curso de Personal Branding, en éste caso fue gracias a Chal Jiménez (http://triunfarcomolacocacola.com/) y sus formaciones en PIMEC. Puedo decir que tras esa formación, charlas con él mismo y mucha lectura posterior, hoy soy otra persona y mucho mejor! Más segura, decidida y con muchas cosas que hacer. Como tu, he interpretado, no quiero todo a cualquier precio, me gusta poder escoger para que mi vida tenga sentido y está ligada a unos valores, no todo vale en éste Mundo. Felicidades una vez más y deseando algún día poder conocernos y, quien sabe, quizás por colaborar en futuros o presentes proyectos!! Muchas gracias!!! Saludos!!!

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